|
Querida Gretchen:
Ha sido un placer hablar contigo hoy. No te pongas nerviosa por empezar el instituto, sé que vas a encontrar gente allí que te va a comprender. Hay algo que no he tenido la oportunidad de decirte: existe alguien muy especial en mi vida, en quien no puedo dejar de pensar, no se parece a nadie a que haya conocido. Es inteligente, preciosa y divertida, y el hecho de pensar que forma parte de mi vida me produce una especie de estremecimiento que no me deja dormir. Cuando pienso a quién contarle todo esto y que además comprenda, la única persona que se me ocurre eres tú, y ese es el problema, porque eres tú la persona por quien siento todas esas cosas. Pienso en ti constantemente, en todo lo que haces, en la pegatina de Elvis Costelo que has puesto en tu cuaderno, en cómo te ha ido creciendo el flequillo durante seis meses, hasta que el lunes has sido por fin capaz de unirlo a tu coleta...
Hoy, cuando me has invitado a quedarme a charlar contigo después de marcharse Pacey, se me ha pasado por la cabeza que tú también debes de pensar en mí. Si se lo comentase a cualquier otra persona, me dirían que lo tuyo y lo mío es imposible, que nuestras vidas son demasiado diferentes, que no estamos hechos el uno para el otro, pero nos comprendemos, y nos preocupamos por nosotros y, dentro de muchos año, creo que seguirá siendo así.
Tu amigo eternamente. Te quiere
Dawson
|